Poetas cibernéticos / Cybernetic poets

Hace algunos años descubrí las ideas iluminadoras (e inquietantes) de Raymond Kurzweil y otros futuristas, que aseguran que nos encaminamos hacia una nueva singularidad, o momento en el cual nuestra civilización habrá avanzado hasta el punto de resultar incomprensible para las generaciones previas. Para Kurzweil, esta singularidad se verá propiciada por el progreso tecnológico, y señala como punto de inflexión el momento en que una máquina adquiera conciencia de sí, es decir, el de una inteligencia artificial perfecta.

Intoxicado por estas ideas, escribí este poema, cuyo proceso de escritura resultó ser más interesante que el poema en sí. Descargué el programa Cybernetic Poet —una carraca antediluviana de 15MB— que programó el propio Kurzweil. Introduje en el sistema la frase “Raymond Kurzweil quiere ser inmortal”. Y di rienda suelta a mi imaginación y a esa maquinita de rimas, tratando de simular las críticas que habrían dispensado en su día autores como Poe, Donne, Keats y Wilde, de haberse enterado de sus incautas intenciones. Las críticas eran absurdamente verosímiles porque las palabras y frases sugeridas eran de su puño y letra: derivaban del estilo y vocabulario que utilizaron en sus propias obras.

Quizá la singularidad no sea más que una pamplina. La Ley de Moore, aseguran algunos, se topará pronto con las leyes microfísicas, y entonces no habrá crecimiento exponencial del número de transistores que valga. Yo, sin embargo, tengo una fe inquebrantable en la capacidad de superación del ser humano… Mi vecino, sin ir más lejos, está diseñando un nuevo ordenador cuántico más efectivo. Me lo explicó hace poco de camino a la oficina; él a la suya, la científica, y yo a la literaria, pero íbamos montados en el mismo autobús. Estos sucesivos avances en computación cuántica (que permite procesar bits de unos y ceros simultáneamente y multiplicar la capacidad de cálculo) podrían evitar esa falla trágica del mundo o nuestra perspectiva, que provoca que cuanto más grande o más pequeño sea algo, más y más problemático e incomprensible se vuelva a nuestros ojos, ya sean artificiales o no.

Lo que hagamos o no con esa tecnología, o lo que esa tecnología haga consigo misma, ya será otra historia: como dijo Bertrand Russel, “el cambio es científico, y el progreso es ético; el cambio es incuestionable, mientras que el progreso es un tema abierto a la controversia.”

Y aquí, el poema:

La singularidad de llamarse Kurzweil

“Raymond Kurzweil quiere ser inmortal”
escribo,
frente al ordenador,
y al instante aparecen ante mí,
en inglés,
las palabras que generarán
una aliteración, más versos,
sugerencias que al fin conforman
una estrofa con sentido: an imbued image impels his
impotent idea
(una imagen imbuida impele
su idea impotente)
esto es lo que responde
un asistente informático,
saturado de estrofas y cadencias à la Poe,
y aún hay más; el perfil de Donne asevera:
Imposture imprints his
Interred infinity
(la impostura marca
su infinitud enterrada);Keats clama al cielo:
impassion’d he implores
an impossible import
(él implora, apasionado,
una importancia imposible); y Wilde, muy esteta:
I see ivory, iris-plumaged indolence,
indeed, he’s Icarus
(veo indolencia marfileña, de plumaje irisado,
sin duda alguna, él es Ícaro)

Nuestra virtualidad,
nuestra huella,
cosificada en software,
una antigualla de apenas 15 MB
que propone y dispone: crea.

La cosificación avanza,
avanza sibilina,
desconocida aún de sí misma y de nosotros
—¿quién es Raymond Kurzweil?—
avanza, sí,
Sibila carente aún de conciencia,
avanza, sí, hacia la llamada

singularidad

que estallará algún día,
pese a Poe-Donne-Keats-Wilde.Se nota que hasta su virtualidad
tiene el miedo metido en el cuerpo
y la inteligencia creativa y solidaria
del hombre y la máquina
será un eufemismo del relevo efectivo
de quien escribe (escribía) este poema.

(“La singularidad de llamarse Kurzweil” first appeared in Vulture Magazine, Sept. 2010 [Spain])

Creative Commons License

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s