Onírico

El último sueño
me ha dejado horrorizado.

Con el agua hasta las rodillas,
a mi alrededor, mis compañeros,
sufrían los primeros indicios de hipotermia,
sacudían con vehemencia su cuerpo…

Propinando patadas desesperadas a los machetes de hielo
parecemos arañas crepusculares defendiéndonos de la escoba.

Yo les grito no os mováis, cerrad los ojos, les digo,
pero no pueden controlar los espasmos,
cercados por el agua,
nuestro cuerpo pierde calor con una rapidez pasmosa,
yo les hablo: no os mováis, manteneos vivos.

El único salvavidas fue para la niña,
esto no puede durar más de media hora.

Frente a mí, en el lado opuesto de la balsa,
un viejo se apoya sobre el costado,
con la cara mirando hacia el cielo eutanásico
que nos llueve y desborda de licor su boca.

El choque de temperatura le causó un infarto,
en su estertor boqueaba como un pez en un cubo de playa,
hasta que emitió un gemido ronco y grave
y su última tos hizo estallar nuestros tímpanos.

Un hombre lo lanza ahora al agua
y con una mueca de asco
se lame los dedos azules.

Azules porque hemos practicado durante horas
la papiroflexia de formar una copa
con las palmas de nuestras manos
para dar de beber al gigante Pacífico
el agua que sobra en esta balsa;
eso le he dicho a la niña.

Ella llora y asiente a ratitos.
Yo tomo a cada poco sus manos
y las froto, como hacía mi padre;
pero no, yo no soy su padre.

Nos hemos alejado lo suficiente como para no ser
arrastrados por la corriente hacia el fondo:
vemos hundirse el acorazado mastodóntico que nos protegía.

Nuestra balsa de plástico, empática,
va hundiéndose reposadamente bajo nuestros pies
hasta que el amanecer nos encuentra flotando
y yo aflojo los músculos,
exhalo una parrafada de aire.

Me hundo mientras veo a mis compañeros
pataleando en la superficie como crisálidas,
inmensamente bellos.

Desciendo hacia la oscuridad más absoluta,
respirando agua con normalidad
y trato de apartar las algas que se enredan en mis tobillos,
pensando:
“Si al llegar al fondo sigues enredado
estarás perdido…no podrás caminar”.

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