Poema de la muerte

Un poema que hable de la muerte
es un toro dando cornadas contra un charco.
Es nada, absurdo.
 
¿Cómo afrontarla?
Escupiendo sobre su busto de silencio,
preguntándome porqué se veda la plática de los que se difuminan pluscuamperfectamente.
 
Me importas poco, che.
Yo seguiré de energía y recuerdo
y también olvido.
 
Serás el descanso perfecto
en un fumadero de opio.
 
Sólo espero poder mirarte,
frente a frente,
saber que llegas,
implacable.
 
Yo quiero una muerte estúpida,
nada solemne,
un fundido de plomos que me reste importancia,
una maceta que caiga silbando de una cornisa,
y poder mirarte,
frente a frente.
 
¿Me escuchas? ¿Quién te teme?
¿Quién teme a la muerte?

 

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