Postesía I

La idea de este blog fue desde un principio compartir poesía, únicamente poesía, con vosotros. Era una bitácora: yo la abría cada semana, hurtaba la mirada y os dejaba husmear por ahí, trastear con el astrolabio, acariciar la escuadra, palpar la red…

Cuaderno Americano es, a partir de hoy, un cuaderno de bitácora. Pierdo cuidado: he aquí una postesía, la primera postesía, que se piensa como tal, que demuestra que no soy mudo… Poesía vuelta postesía que, como toda meta-narrativa que se re-crea a sí misma, se vislumbra ridícula, absurda en la inmediatez digital, una cifra más de nuestra pérdida en extimidades desnudas. Pero la postesía es rebelde, contestataria, y cual grafóloga ciega acepta el desprecio del otro como propio, prueba de su esfuerzo denodado por ser.

Cuaderno Americano es el nombre de un poemario, mi próximo poemario, el que siempre quise escribir; decir soñar sería mucho decir puesto que él me sueña a mí, yo soy quien se ve traspasado por su rito de palabras. Aquí, un pequeño poema que escribí hace poco (y formará parte de Fotograma) y lo explica:

La lengua divierte,
vuelta jorguín:
se piensa,
te repiensa,
pondera,
lo pesa a uno
para ver si casa
consigo misma.

Esa puta lívida antropófaga del ser
se arracima en hechizos,
te abraza,
se relame a fondo,
que sí,
que le apeteces
y te vislumbra cuchifrito,
castaña asada,
sabe que no importa que hagas
por enajenarla,
para ganar la libertad de los tuyos,
porque va a hacer que todo parezca
el retorno al preámbulo del siguiente viaje,
que en realidad,
y eso siempre lo has sabido,
eres bruma:
isópata que la recuerda
para así mejor poder olvidarla. 

Cuaderno Americano es el nombre de la mentira, de una apostasía aún no fingida. Y aquí un pequeño poema, que publiqué por otras partes, bajo otro nombre, sobre qué es lo que hace buena una mentira:

Es una buena mentira si cae hueca:
vaharada alófona de incógnitos solecismos
clámide que resbala por humosos muslos palimpsestos
ínclito silbo que rutila sólo para acendrados oídos carpetovetónicos.
Es una buena mentira si sabe a murmuración pomerana:
a sangre agónica y madrugada a solas y a erotómano que escribe sus pruritos.
Es una buena mentira si alguien entiende y al entender ama y al amar llora conmigo
.

Yo soy el erotómano que os da la bienvenida a este cuaderno:
sois pocos pero muy queridos.

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