Entonces te besé

I
Está anocheciendo,
una vorágine me lleva consigo,
se extiende ante mí
y la ciudad que habito,
y me posee en un escalofrío
que azora
una a una las
dispersas migas de neón,
cuyo orden – ritmo telúrico – he de desentrañar
y no conceder un olvido,
no puedo, no debo dormir.

II
El duermevela de tus dedos
me usurpa, transgrede el limbo pasado
y añoro el miedo en mis labios.

III
Esta anocheciendo…
si confundidos éter y barro,
si la cúpula celeste se vertiera sobre nosotros,
si nosotros fuésemos catapultados a su vértigo,
persistiendo en él,
imágenes y reflejo de un cielo,
nubes inmersas en un río de calma,
briznas volantes,
retazos de crepúsculo,
entonces…

IV
Entonces te besé
y a mis pies, nosotros entrelazados como sierpes mordiéndose la cola,
las dispersas migas de neón, los astros,
eran doseles del almíbar
al cuidado de tu mirada.

V
Entonces me besaste
y el silencio te miró fijo a los ojos y contuvo el aliento
en un cuenco de caricias impracticables,
cual embiste de celos
del aire que mordía tus labios.

VI
El duermevela de tus dedos
me usurpa, transgrede el limbo pasado
y añoro el miedo en mis labios,
dime porqué siento ganas de llorar,
dime que está anocheciendo…

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