El tiempo y los tarareos

26 enero, 2011

Este blog cumple varias semanas ya, las suficientes para que tenga vida propia. Los blogs empiezan a ser interesantes cuando tienen vida propia.

Los temás están más definidos. Escribo sobre todo del tiempo y del deporte, especialmente del deporte de hace décadas y del tiempo presente, sobre todo si es anecdótico: la nieve, los vientos huracanados, el frío polar. Los intereses se definen a su debido tiempo. Cada vez me interesa más el tiempo y el deporte.

Esta noche vi en directo el discurso de Obama. Pero lo vi sin sonido. Como dirían los hermanos Marx, lo leí pero no lo escuché.

Veía las caras de los asistentes y me estaba poniendo malo. Fue un ejercicio interesante, sobre todo cuando el vicepresidente del Gobierno, Joe Biden, cogió la mano al portavoz del Congreso, John Boehner. Fue entrañable. Obama hablaba y se cogían la mano (Boehner con timidez). La política de gestos puros y duros.

Estaba leyendo (sobre béisbol, claro) y no subí el volumen. No creo que nadie lamente que no tenga ninguna opinión sobre las palabras de Obama. Mañana, hoy y en los días siguientes todo el mundo tendrá una opinión sobre Obama, incluidos los que no escucharon el discurso (quizá lo vieron).

Un apunte más: cuando juego con Taro a los coches o a peligrosas misiones espaciales tarareo la melodía de “El coche fantástico”, una serie memorable de nuestra infancia y juventud. La banda sonora es esencial para que el juego resulte realista.

Tengo que escribir más de música.

(Foto: Jay Rirke, Boston NL)

Obama y las palabras

14 enero, 2011

Quizá sea un buen momento para preguntarse si toda la sociedad americana, incluidos los grupos más reaccionarios, ha aceptado finalmente a Obama como presidente. En los dos primeros años al menos una parte lo ha rechazado con vehemencia y mucho ruido, más allá de la crítica razonable e incluso feroz. En ocasiones ha sido una crítica más bien irracional. El fondo del asunto era su elección, que parecía una broma histórica inaceptable.

Para cuestionarla se removieron las partidas de nacimiento y sus orígenes más allá de lo razonable, y se alimentaron teorías insólitas. Como gritaba un cartel en una convención del Tea Party: “Obama es inconstitucional. ‘Impeachment’”.

El discurso de Obama en Tucson y el impacto emocional del suceso quizá sea el inicio real de su mandato para estos grupos, como sus palabras en el Puente de Selma (Alabama) en 2004 ante veteranos líderes de la lucha por los derechos civiles lo bautizaron como candidato. O su discurso ‘A more perfect Union’, sobre la cuestión y diferencias raciales (marzo de 2008), que mitigó las primeras fobias en los sectores más reacios a aceptar los acontecimientos.

Obama en Tucson de nuevo ha hablado el mismo idioma, ajeno al debate baldío sobre las motivaciones del asesino y los habituales desatinos de los discursos políticos, entre los que siempre encuentra un lugar excepcional Sarah Palin, cuya figura parece más débil que nunca.

Obama, en el McKale Memorial Center de la Universidad de Arizona: “Si esta tragedia [los asesinatos de Tucson] genera reflexión y debate, como debería suceder, debemos asegurarnos de que están a la altura de aquellos a los que hemos perdido. Vamos a asegurarnos de que no entramos de nuevo en el típico hábito de la política de ganar puntos y de la mezquindad que siempre acaba diseminándose en el ciclo de vida de las noticias”.

Las 14.000 personas que lo escucharon celebraron el discurso de pie, entre aplausos. Millones de personas más han escuchado sus palabras en directo a través de la televisión, repetidas en los informativos, en internet. “Palabras que curan, no hieren”, titula ‘USA Today’ en portada.

En una columna publicada en El País, Antonio Caño cita varios ejemplos que muestran el impacto del discurso en ámbitos que habitualmente le han negado el pan y la sal al primer presidente afroamericano. Han tenido palabras de reconocimiento Rich Lowry en ‘National Review’, “un medio de referencia ‘neocon’”; Steve Lombardo, “encuestador del Partido Republicano y azote habitual del presidente en Fox News”; Charles Krauthammer, “uno de los más fieros columnistas anti-Obama”. Las descripciones son del corresponsal de El País.

Krauthammer dice: “Esto puede cambiar la percepción que tenemos de él como presidente’”, cita Caño en la columna (titulada, como un resumen gráfico de lo sucedido: “Cuando toda una nación abre los ojos”).

Remnick, como otros comentaristas, ha calificado el discurso como el más importante de su presidencia y a la altura de ‘A more perfect Union’, hasta ahora su discurso más emblemático.

Habría que preguntarse si Obama será ya aceptado como presidente y logrará su transformación en un nuevo Reagan Demócrata. La aspiración es un mantra entre los comentaristas cercanos al Partido Demócrata desde que en 2010 la sombra del fenómeno Obama empezó a ser una seria amenaza para el Obama presidente, inmerso en la crisis y en la política real, ya sin el confeti de las celebraciones.

(Foto: Official White House Photo by Pete Souza)

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